Cosas que pongo :P

miércoles, 26 de junio de 2013

CAPÍTULO 23


-No respondes.
-Ya lo se, es que estoy en shock.
-Es comprensible.
-Si.
-Gracias por darme la razón, enana.
-Que no, que si, que si que si.
-¿Que sí qué? ¿Que si a que te casas o a que tengo razón?
-Que si y que no. Que me caso y que no es comprensible.
-¿Voy a tener que discutir contigo?
-Solo si quieres.
-Estas tu muy tonta.
-Huy... no la cagues ahora.
-¿A que te lo mejoro?
-No se si reir o asustarme.
-Que si.
-¿Que sí que?
-¿Que si que el que?
-¿Que haces?
-Ves, ¿a que fastidia y te quedas con la intriga?
-Mira que eres bobo Willy.
-Mira que eres bobo Willy -Dijo imitando mis palabras- 
-Así no lo mejoras -me estaba enfadando y eso no mola, se me nota, lo noto-
-Sabes, siempre ha habido una cosa de ti que siempre he odiado.
-¿El qué? ¿Mis ojos ,mi sonrisa, mi nariz, mis dientes, mis orejas, mi pelo, mi cuerpo, mis extremadamente largos brazos, mi mal caracter? Yo si quieres sigo.
-No. Tu apellido antiguo.
-¿mi apellido antigu...? Ahh, ya lo pillo.
-Hablas tu muy rapido.
-¿Es que hoy es el día de decir cosas sobre Amanda?
-No, es el día de decir cosas sobre Amanda Catherine Margaret Tomlinson.
-Tonto.
-Chst, para tonta tú.
-¿A que ahora te digo que no?
-Ni se te ocurra decir eso.
-¿Y si lo digo otra vez?
-Te perseguiré por toda la playa hasta que caigas agotada y me dejes hacerte cosquillas.
-Trato hecho.
Se hizo el silencio, sentados, en la playa, notando como la marea subía mas y mas. ¿Cuánto tiempo llevaríamos en silencio? ¿5, 6 minutos?  eso era demasiado. Algo le pasaba y yo lo sabía, debía de saberlo.
-¿Que te pasa?
-Nada.
-¿Te crees que me chupo el dedo?
-Mira que estás pesadita...
-¿A que ahora te digo que no?
-Ya puedes empezar a correr.
Comencé a correr lo más rápido que pude, pero el también era rápido. Al parecer, haber sido animadora durante toda mi estancia en el instituto había servido de algo. Ahora tenía muchísima mas resistencia y era bastante más veloz. Me paré en seco. No podía continuar, eso me daba miedo y no había barandilla. Me cogió por la espalda.
-A ti te pasa algo que no me quieres contar.
Yo solo señalaba las escaleras.
-Son las escaleras, ¿no?
Asentí.
-Tengo una extraña fobia que consiste en que no puedo bajar las escaleras. No puedo, me da miedo.
-Bueno ya es hora de que superes esa fobia.
-No, no quiero, no, no.-Me agarré a su pecho como si fuera un almohadón, no quería llorar, pero debía hacerlo. Lo notó.-
-Ya has llorado suficiente por hoy. Te quiero.
-Yo más.